
Después de haber fracasado en la universidad, de haberse arrastrado en los lóbregos callejones de las drogas y estar al borde del abismo de la mendicidad, el azar lo invistió con la potestad de hacer milagros, curaciones maravillosas y hasta una resurrección.
Así fue como se convirtió en santo, en un santo con infierno propio.

